Creí poder amar tu idiosincrasia, creí poder nadar en tu volcán, creí que tus palabras desprovistas de fe serían mi Biblia y mi Corán. Creí en tu excentricismo silencioso, ¡llegué hasta idolatrar tu madurez! ¡Qué fácil engañar sin ser tramposo! ¡Qué fácil lastimar sin ser soez! Sacás de la galera situaciones y hacés cosas que …









